El jueves 29 de noviembre, los alumnos de cuarto de periodismo pusimos rumbo a San Sebastián con la intención de visitar la Filmoteca Vasca. Ninguno sabía con exactitud lo que albergaba este espacio, por deducción lógica debía ser un edificio donde se almacenaban películas viejas y poco más. El caso es que la clase se citó sobre las tres de la tarde en el exterior de la facultad y a más de uno se le escapó una sonrisa cuando vio aparecer un autobús de una ruta enológica. Falsa alarma, no íbamos de potes a lo viejo de Donostia. Al llegar a la capital guipuzcoana, el autobús nos dejó frente a unas oficinas instaladas en el bajo de una lonja con apenas lujos. Por algo en Euskadi no tenemos el déficit de la Comunidad Valenciana. De hecho, no hacía falta que el edificio fuera llamativo, la magia estaba en el interior.
Un estudiante abrumado por la calidad de las cintas
La visita se dividió en dos partes: la primera, en la que se proyectaron una serie de documentos audiovisuales, en forma de tres películas y un corto; en segundo lugar, Peio Aldazabal, el que fuera director de la Filmoteca durante 30 años, contó sus vivencias al frente del organismo. Las películas exhibidas fueron: Inauguración de San Mamés (del año 1913), San Sebastián novia de España (dirigida por Salvador Ferrer, 1955) y Ocharcoaga (1968). En cuanto al corto, éste se trataba de Bucle, de Aritz Moreno, seleccionado por el festival de cortos Kimua como mejor corto del año en Euskadi. Todas las obras tuvieron una buena acogida y fueron disfrutadas por el conjunto de la clase con gran atención. Quizá las dos más significativas fueron Ocharcoaga y San Sebastián novia de España, debido al gran contraste que supone la diferencia entre la Euskadi de mediados del siglo XX con la actual, en cualquier caso pasamos un gran rato y el nivel de la restauración de las películas era magnífico.
Peio Aldanzabal exhibiendo un negativo a los alumnos
A continuación pasamos al almacén, donde Peio Aldazabal nos comentó cuáles eran sus orígenes y cometido actual. Por lo visto, el origen de la Filmoteca Vasca se remonta al 1 de mayo de 1968, cuando nació de la iniciativa privada, y hace ahora cinco años, pasó a formar parte de la Sociedad Internacional de Archivos de Film. Su objetivo es conservar y recuperar todos los archivos que sea posible conseguir para su posterior digitalización y almacenamiento. En este momento, posee unos siete millones y medio de películas de 35 milímetros entre copias de formato estándar y negativos de cine. Algunas de dichas películas se encuentran en un archivo especial en Eibar bajo unas condiciones específicas de temperatura (14º) y humedad (50%) para una adecuada conservación. El resto, las más delicadas, se conservan en el Palacio Urdanibia (Irún), del siglo XVI, a 6ºC y un 40% de humedad. En este último emplazamiento se encuentran casi todas las copias en color, que son las más sensibles.
Un dato curioso, ofrecido por Aldazabal, es el hecho de que, de todo el cine americano, se conserva únicamente el 15% del total. Y es que, como ya hemos comentado, la labor de una filmoteca es la recuperación y conservación de archivos, ya que gran parte de la historia audiovisual se ha perdido. Según Aldazabal eran varios los motivos por los cuales han desaparecido gran parte de las obras: "El nacimiento del cine sonoro en los años 20 supuso la destrucción de muchas películas de cine mudo. Además, -declaraba- en España, durante los años 50 se prohibió la distribución de películas de nitrato de celulosa debido a la peligrosidad del material, ya que este era muy inflamable y muchas de las películas hechas con él fueron también destruidas. Y hoy en día tenemos el formato digital. Ya ni siquiera es necesaria una bobina para que el espectador pueda disfrutar de una película. En vez de eso, se almacenan en discos duros y, en breve, se proyectarán las películas en los cines vía satélite".
Los estudiantes de periodismo escuchan atentos al ex director de la Filmoteca
Para terminar, hacía un llamamiento a los asistentes: "Actualmente, la filmoteca está en la búsqueda de películas de 8 y Super 8. Por lo que cualquier grabación casera puede ser una gran pieza audiovisual. En ocasiones, una grabación casera ha servido como testimonio de personajes famosos en su época, de los que apenas se tienen fotografías o datos". Si uno decide llevar sus películas a la Filmoteca recibirá a cambio las grabaciones en DVD, por lo que ambos saldrán ganando. El colofón a este viaje de película, lo puso la exhibición de las máquinas restauradoras en marcha, que deleitó a los más cinéfilos. Nadie esperaba que las paredes de esa vetusta lonja escondieran tantos tesoros del séptimo arte. Es la magia del cine.
Fragmento de audio de la charla de Peio Aldazabal:
Fragmento de vídeo de la charla de Peio Aldazabal:
viernes, 23 de noviembre de 2012
"Los directores de periódico tenían que tener la aquiescencia de las autoridades", Iñaki Iriarte refiriéndose a la censura que sufrían las publicaciones
Iñaki Iriarte eclipsado por la portada del periódico que él mismo fundó
El que fuera primer director del diario Deia, hizo ayer un repaso a la historia del periodismo vasco durante los últimos 35 años. Deleitó a unos pocos afortunados estudiantes de periodismo de la Facultad de Leioa con una gran cantidad de anécdotas sobre lo que ha sido su vida y sobre la historia del periodismo en Euskadi desde que se instauró la democracia. El nacimiento de Deia y Egin, tras las elecciones de 1977, así como otro tipo de medios como fueron las "hojas del lunes", fueron los temas centrales de la conferencia impartida por Iriarte.
En los años previos a la muerte de Francisco Franco, los pocos diarios que realizaban su labor en el País Vasco, como El Correo Español o La Gaceta del Norte entre otros, eran de ideología españolista. Además existía un grupo de periódicos que eran los únicos que podían publicarse los lunes: la hoja del lunes. El monopolio en la televisión lo tenía TVE, y pocas también eran las revistas o radios disponibles para la población vasca. Tras la muerte del dictador, y a tenor de las primeras elecciones democráticas, en 1977 salían a la calle Deia y Egin, dos periódicos de carácter nacionalista, que pronto fueron identificados con los dos partidos mayoritarios en Euskadi, el PNV y la izquierda abertzale respectivamente.
Estas dos cabeceras fueron revolucionarias tanto en diseño como en la organización de sus sociedades. "Dejamos atrás el diseño en sábana para funcionar como un tabloide, reduciendo el tamaño del periódico. Al mismo tiempo, nos planteamos aumentar el número de socios, ya que en los medios ya existentes, únicamente 15 o 20 eran los accionistas mayoritarios", explica Uriarte; Deia alcanzó los 10000 socios, por los 20000 de Egin. El diario Deia, del que fue director el propio Iriarte, quiso tener una sociedad de redactores y un consejo editorial. "Nos propusimos ser "El País" de Euskadi e introdujimos secciones novedosas para el público como información política o información laboral". Por su parte, en 1977 también surgieron dos revistas como Berria o Punto y Hora de Euskal Herria, que murieron años más tarde.
En lo referente a los principios ideológicos iniciales, como el propio Iriarte declara: "Deia nace con un planteamiento nacionalista, pero no quiere pertenecer a ningún partido", "en ningún sitio se vota a periódicos unidos a un partido político". Por otra parte, el invitado quiso hacer una especial mención a una publicación de la que fue también director, "la hoja del lunes". Cada ciudad tenía una, las cuales eran las únicas que podían publicarse los lunes. Surgieron como un acuerdo para que los periodistas dejasen de trabajar todos los días de la semana.
Las hojas del lunes fueron un sistema innovador en el que <<los propias periodistas, en lugar de las empresas privadas, eran los que poseían estas publicaciones. Esta labor no se llevó a cabo de la forma correcta, a excepción de las ediciones de Madrid, Barcelona, Valencia y Bilbao>>. A colación con este aspecto, Iriarte se queja del nulo asociacionismo profesional en el periodismo: "es un gremio que no se junta para nada, ni siquiera es un gremio en realidad; no existen colegios de periodistas ni un sindicato unificado". Un hecho que Iriarte recuerda amargamente está ligado a las hojas del lunes, ya que el primer periodista asesinado en este país fue el director de una de estas publicaciones: José María Portell. "Desde ese día no se ha vivido en paz", declara.
A la cuestión de si fue uno de los que padeció la censura, Iriarte no vaciló en decir que sí, aunque no de una forma tan flagrante como a muchos otros les ocurrió. "Era el jefe de internacional en La Gaceta y al menos eso no tenía que pasar por el filtro de la censura. Nos limitábamos a transmitir lo que nos llegaba de la Agencia EFE y de la Agencia Oficial del Gobierno". Quiso recordar a los asistentes a la conferencia el hecho de que en 30 años, Euskadi ha pasado de tener 200 periodistas a 2000. La cita con uno de los mayores exponentes del periodismo en Euskadi se cerró con una calurosa ovación de parte de los estudiantes de la UPV/EHU.
Aquí se puede disfrutar de un vídeo de la conferencia en cuestión:
Aquí el audio de la conferancia completo:
Iñaki Iriarte, precursor del nuevo periodismo vasco
Iñaki Iriarte es una de las personas que mejor puede hablar hoy en día de la historia del periodismo en Euskadi. Le avala el haber sido el primer director del diario Deia, tras haber sido periodista de La Gaceta del Norte y haber dirigido La Hoja del Lunes. Iriarte dio una conferencia ante estudiantes de periodismo de la UPV/EHU, en la que desgranó los detalles de la historia reciente del periodismo en Euskadi, desde los últimos años del franquismo hasta la actualidad.
IZQUIERDO, Jabier
Iriarte llegó puntual, como es habitual en él. Un hombre elegante, con su americana y su camisa siempre puestas, que comenzó la charla poniendo al público en antecedentes. Describió como fueron esos años duros bajo la dictadura de Franco en el mundo del periodismo: la labor del censor, los problemas para hablar de política y más de una anécdota sobre la dificultad del periodista de la época para llevar a cabo su trabajo. No eran pocos los que se jugaban el trabajo (y la libertad) para poder hacer llegar a sus lectores las ideas y noticias que el régimen no quería que se hicieran públicas. Retrató así un país desinformado a propósito. Con la llegada de la democracia, Iriarte habló de un periodismo que empezó a adquirir libertad y, con ello, calidad. Un periodismo que, según dijo, "no tenía problemas para poder editar sus diarios". Y es en esta época cuando en Euskadi se empieza a trabajar duro para poder publicarse los primeros periódicos nacionalistas. Los dirigentes de las dos grandes ideologías vascas, el nacionalismo institucional y la izquierda abertzale, creyeron que era el momento perfecto para conseguir tener un periódico que diera voz, a través del papel, a sus ideas.
Demasiados años bajo una censura antinacionalista ayudaron a que la sociedad vasca tuviera muchas ganas de hablar de sus noticias, de su política local, de su cultura... Esto último, deducido de las palabras de Iriarte, fue el objetivo principal de Deia para su creación, y así lo afirma: "El objetivo de Deia, en sus inicios, era crear un diario de ideología nacionalista, no partidista". Pero esa idea duró pocos años... Los que tardó el PNV en hacerse con el editorial del periódico. Según contó, Egin corrió la misma suerte. Nació con una ideologia nacionalista, en este caso de izquierdas, pero tras un editorial en el que se rechazaba a ETA, la cúpula empresarial del diario decide sustituir al equipo de dirección. Desde entonces, Egin se convierte en un periódico partidista.
Iriarte finalizó la conferencia con una rueda de preguntas en la que contestó a todas las cuestiones amablemente y contó las últimas anécdotas en este encuentro que dejó en los estudiantes un muy buen recuerdo.
Un día más, nuestra profesora Ana Mendieta nos había programado una conferencia con un ponente de nivel. El jueves tocaba: Iñaki Iriarte. A Iñaki ya le conocíamos, a parte de ser un reconocido periodísta, empresario y gestor de nuestro ámbito, es también nuestro profesor de la asignatura "Empresa informativa", por lo que el clima era más distendido que en otras conferencias y ya sabíamos de sus logros. El más reconocido: ser uno de los periodistas fundadores del diario "Deia". Aún así llegué tarde a clase...para variar.
Por Víctor Picó
Iñaki comenzó la conferencia nombrando, y explicando, las características de algunos de los diarios más relevantes previos a la transición en Euskadi (La Gaceta, El Correo, El Hierro, Arriba España...) y de las "Hojas de lunes" que circulaban por aquella época, asimismo, explicó a la clase su funcionamiento: "Al principio los periodístas trabajaban siete días a la semana y no tenían Seguridad Social. El descanso sólo se llegó a implantarse con la aparición de las hojas de lunes". Según relató Iriarte, en aquella época se crearon las primeras asociaciones de prensa (años setenta) que eran las encargadas de publicar dichas hojas. Pero según parece el resultado no terminó de ser satisfactorio. "No se hizo bien, salvo con algunas excepciones: Barcelona, Madrid y Bilbao. En general, como empresarios, no lo hicimos bien". En el año ochenta aparece Diario 16, que decidió salir el lunes. Esto supuso que otras cabeceras de gran nivel como El País decidieran salir también el lunes para competir con Diario 16, lo que supuso un efecto dominó que arrastro al resto y supuso el fin de las hojas de lunes.
Antes del año setenta y siete existía la censura en la prensa y un estricto control de los medios por parte del estado totalitario, sin embargo a partir de ese año se liberalizó el mercado de la prensa escrita, lo que supuso la posibilidad de que aparecieran publicaciones de tendencia nacionalista. Las primeras en aparecer en Euskadi fueron Deia y Egin. Según relató Iñaki, ambos periodicos nacieron gracias a participaciones cooperativas de muchos accionistas, 10.000 aproximadamente en el caso de Deia y unas 20.000 en el de Egin, lo que supuso un gran movimiento social. La premisas sobre las que se fundó Deia fueron: Crear un periódico técnicamente muy avanzado, nueva tecnología , alto nivel de participación y que fuera un diario para el conjunto de Euskadi. En un principio se creó para ser un periódico nacionalista, pero de ningún partido, sin embargo a dia de hoy "nadie dudaría en afirmar que el Deia es un periodico del PNV" remarcó Iriarte. Deia salió finalmente el ocho de junio del setenta y siete con una mitad de la plantilla heredada de otras publicaciones (Gaceta, Correo, Diario Vasco) y la otra mitad salida directamente de la facultad de comunicación de la Universidad de Navarra. Desde el primer momento no se pensó en hacer estudios de mercado para el periódico ya que "se sabía lo que había que hacer...o se creía que se sabía" y salio con una misma edición para todo Euskadi. Pero la formula no terminó de cuajar. Según Iriarte, "Euskadi informativamente no existe" y esto se refleja en que las publicaciones de la competencia ya tenían por aquel entonces ediciones diferentes para cada territorio. El Deia tuvo que empezar a hacerlas seis meses después. Por todo esto Iñaki aseguró con total sinceridad: "Nos equivocamos...yo estaba equivocado. Los objetivos originales del periódico fracasaron", lo cierto, según Iriarte es que parece ser que en Euskadi "la gente vota nacionalista, pero compra no nacionalista". Por todas estas circunstancias Iñaki Iriarte fue cesado de su puesto, lo que resumió de manera poco dramática: "Los directores de periódicos son como los entrenadores de fútbol, normalmente les echan. A mí también me echaron".
Así de sincero y abierto se mostró Iñaki Iriarte durante toda la conferencia, que con un trabajado tono didáctico supo captar y mantener la atención del alumnado con unas tablas que sólo da el haber sido profesor de nuestra facultad durante muchos años. La nota emotiva se produjo cuando recordó a su compañero y amigo Mariano Ferrer, destituido de la dirección de Egin por publicar un editorial contra la banda terrorista ETA en el año setenta y ocho. Ahí queda eso.
Iñaki Iriarte es uno de los periodistas de mayor renombre ligado a la historia reciente del periodismo en Euskadi desde la muerte de Franco y la consiguiente libertad de prensa. Cofundador y exdirector del diario Deia, y exdirector de La Hoja del Lunes, Iriarte, mediante la conferencia que ofreció ante un selecto grupo de estudiantes de Periodismo de la UPV/EHU, fue el encargado perfecto de transmitir su experiencia como protagonista del nacimiento y evolución de una nueva prensa en Euskadi.
La expectación en el aula donde Iñaki Iriarte dio su charla era máxima: varias cámaras de video registraron la conferencia entre los continuos disparos de las cámaras de los asistentes. En este contexto, comenzó a hablar sobre el fin del franquismo y el nacimiento, por fin, de una prensa libre en Euskadi, con el alumbramiento de los diarios Deia y Egin en el año 1977, fruto del impulso político de los representantes de la mayoría social vasca, el nacionalismo moderado y la izquierda abertzale respectivamente.
Según relató el propio Iriarte, como cofundador de Deia, los objetivos iniciales del diario eran "un diseño moderno, un elevado número de socios, una ideología nacionalista pero no perteneciente a ningún partido, formar una sociedad de redactores, formar un consejo editorial...". Como relató a continuación, "el cumplimiento de ninguno de estos objetivos se mantuvo en el largo plazo". Para ilustrarlo, añadió una nota de humor ironizando con la portada del primer ejemplar de Deia que salió a la calle: "Mirad qué diseño tan horrible, ¡y nos creíamos modernos!" exclamó mientras mostraba la portada a los asistentes.
A continuación, tras hacer partícipe al público respondiendo amablemente a una ronda de preguntas sobre la censura, se dispuso a relatar la breve historia de Las Hojas del Lunes: "Eran unas hojas informativas que se acordó publicar ante la exigencia de los trabajadores de los periódicos de tener un día de descanso semanal". De esta forma, creada por las asociaciones de periodistas, los lunes, en sustitución de los diarios habituales, salían a la luz estas breves páginas informativas, cuya aventura termina con la salida de Diario 16, que publica también los lunes, lo que hace que los demás diarios, con El País a la cabeza, entren en competencia arrastrando al resto de publicaciones.
Iriarte, que mantuvo en todo momento un talante abierto a la participación de los asistentes, terminó la presentación haciendo referencia a que, a pesar del fin de la censura, los grupos empresariales a los que pertenecen los periódicos, coartan la libertad de expresión de sus trabajadores en base a las presiones políticas y económicas que se ejercen en torno a esos grupos. Como apoyo a esta afirmación, concluyó con el ejemplo de un editorial de Egin en el que el director condenaba de alguna manera el asesinato a Portell por parte de ETA, grupo armado al que dedicó las palabras "váyanse, desaparezcan". Dos semanas después el director fue destituido.
El ex-director de Deia dedicó los minutos finales de su intervención a hacerse unas fotos con los ávidos asistentes, para salir corriendo hacia la Alhóndiga bilbaína, donde casualmente se celebraba el acto conmemoración del 35º Aniversario de la fundación del citado diario. Historia del periodismo de primera línea más viva que nunca.
miércoles, 31 de octubre de 2012
Unai Aranzadi, periodismo en las trincheras
El
público, todos estudiantes de periodismo de la Universidad del País Vasco,
escuchó atentamente las anécdotas y consejos para el futuro que impartió un
simpático Unai Aranzadi. Un hombre que, en estos últimos 15 años, ha recorrido
medio mundo, siempre en la búsqueda de grabar y transmitir al exterior lo que
ve y lo que se vive en los lugares más precarios del mundo: países en guerra,
pobreza y olvido.
IZQUIERDO, Jabier
Eran
pasadas las 5 de la tarde cuando el auditorio de la Facultad de Ciencias
Sociales y de la Comunicación de la UPV/EHU se empezó a llenar. Comenzó la
conferencia y Aranzadi quiso despertar a los asistentes que todavía estuvieran
despistados con un titular: "Yo no acabé la carrera de periodismo, si la
termináis mejor, pero no es necesario tener esta carrera para ser un buen
periodista". Ya, para empezar, revuelo y murmullos en el auditorio. A
partir de ahí, con el público atento, comenzó a contarnos cómo fueron sus
inicios. Pudimos saber que su primer viaje a un país en conflicto lo hizo muy
joven, ¡con tan solo veinte años! El destino: Palestina. Allí comenzó a vivir
experiencias y a darse cuenta de que la vida del reportero de guerra le tiraba
mucho. Al volver a casa trabajó para el Grupo Prisa en diferentes festivales y
programas de la sección de cine de la SER y Canal +. Cubrió eventos
cinematográficos tan importantes como lo son el Festival de Cannes, el de
Berlín y, aunque nos quede más cerca, el prestigioso Zinemaldi de Donostia-San
Sebastián, entre otros...
Pero
a Unai, lo que más le gusta hacer es viajar y contarnos lo que sucede en las
guerras y conflictos armados que se suceden por el mundo. Lo que ocurre es que
a Aranzadi le gusta contar la realidad de las guerras como él las ve, algo
difícil de hacer en un canal de televisión que tiene poco tiempo y mil
intereses de por medio. Con lo cual, viendo las limitaciones que tenía, decidió
dejar Prisa y comenzar de cero como freelance.
Criticó duramente a los medios, cree que omiten, por interés, mucha información
y se despreocupan de lo más importante, porque según Aranzadi "no se puede
hablar de una guerra sin incidir en sus causas".
Nos
hablo también de lo duro de la profesión. El trabajo de reportero de guerra es
"un oficio de supervivientes". Cuando empezó como freelance en la Guerra de Irak, para cubrir
sus informaciones tuvo que camelar a la gente de Reuters para que le llevaran allá
donde estuviera la noticia en el 4x4, porque, al ir en solitario, sin ayudas,
no tenía dinero para cubrir toda la guerra. Llevó tan solo 1.000 €.Sobre ese tema, nos siguió contando más experiencias
y nos dijo que él es feliz haciendo lo que hace, aunque económicamente no sea
tan rentable. "El gran periodismo es aquél que cuenta la realidad pero, siempre,
en la búsqueda de una solución, un pensamiento, contextualizando...",
afirmó.
Acabó
su conferencia hablándonos de su productora "Independent docs", con
la cual hace documentales sobre derechos humanos, algunos de ellos
galardonados. Y, nos enseñó, un trozo de uno de sus último trabajos en el que
trata el golpe de estado militar que se dio hace pocos años en Honduras. Nos
animó a seguir estudiando y trabajando por esta profesión que él ama y que
espera que nosotros, los próximos periodistas, la queramos igual porque
"digan lo que digan, vosotros sois el futuro".
En las entrañas del periodismo
El aspecto juvenil del cronista Unai Aranzadi engaña. A sus espaldas, varios conflictos bélicos, golpes de estado, e injusticias en sus relaciones con los grandes medios de comunicación. Por delante, innumerables proyectos en favor de los derechos humanos. Y una sala de la Facultad de Comunicación de la UPV llena de alumnos dispuestos a escuchar la voz de la experiencia.
UGARTE SAIZ, Jon Eneko
En el Auditorio de la Facultad de Ciencias Sociales y de la Comunicación de la UPV/EHU en Leioa, estaba todo preparado para escuchar a Unai Aranzadi, uno de los pocos periodistas verdaderamente independientes que han dado estas tierras. O eso parecía. Primero, porque los micrófonos que tenían que dar voz al ponente y al público no funcionaban. Ningún problema. La voz de Unai, potente y grave, llegaba a todos los rincones de la abarrotada sala. Segundo, porque la frase con la que arrancó la conferencia fue: "yo no he acabado la carrera de periodismo". Ningún problema. Lo que relató a continuación desbarataba toda duda de su licencia para ejercer como tal, a años luz de muchos titulados.
Cuando aún cursaba sus estudios y contaba con tan solo veinte años, se plantó en Gaza con su cámara para conocer desde dentro lo que contaban los medios que, como dijo, "hablan de las guerras sin incidir en sus causas". Su trabajo allí llevó a un grupo como Prisa a requerirle para cubrir festivales de cine como Berlín, Cannes o San Sebastián. "No me gustaba esa comodidad, no me parecía periodismo de verdad". Dicho y hecho. Con algo más de experiencia, buscó apoyo en vano para poder contar lo que pasaba en Irak en 2003. Más preocupado por vivir de cerca lo que allí ocurría que por ser o no contratado, viajó hasta allí por sus propios medios, y fue entonces cuando El País se interesó en contratar sus servicios, lo que le abriría la puerta a realizar crónicas para la Cadena SER y Radio Euskadi.
Aún así, dejó patente que no se conformaba con hacer un relato frío de los acontecimientos: "el buen periodismo es el que va más allá de contar la realidad, el que se preocupa por hacer un análisis crítico, crear un pensamiento, contextualizarlo... El periodismo aséptico no sirve de nada". Las preguntas de los asistentes se fueron sucediendo en torno a cómo se podía entonces trabajar en esta profesión con la autocensura que el mismo Aranzadi indicó que practicaban los medios. "Siendo fiel a tus principios, no acomodándote", contestó. Y tiene credenciales para poder decirlo. Decidió romper con los grandes medios para seguir su camino en solitario creando IndependentDocs, productora independiente a través de la que trabaja en diversos documentales sobre Derechos Humanos.
Honduras, Uganda, Congo... Son algunos de los sitios por los que continúa su periplo en favor de un periodismo arriesgado: "Este es un oficio de supervivientes". En la última parte de la conferencia, Aranzadi se apoyó en una sucesión de imágenes de sus viajes, que sirvió para poner la guinda a un discurso que trató de despertar la conciencia de los asistentes, para que no se conviertan en periodistas de laboratorio. "La política de los grandes medios de comunicación, solo está enfocada a vertebrar y mantener el perverso sistema de poder y sus intereses", concluyó, "no debemos permitirlo".